Frente al último dato hábil anterior, el del 8 de mayo, cuando el euríbor cerró en 2,708%, el índice sube 0,070 puntos. En el muy corto plazo, por tanto, la referencia vuelve a repuntar tras el descenso registrado al final de la semana pasada.
La comparación mensual también apunta hacia arriba. La media provisional de mayo de 2026, del 2,811%, se coloca por encima del 2,747% con el que cerró abril, una diferencia de 0,064 puntos. Eso significa que, aunque todavía queden muchas sesiones por publicarse antes del cierre del mes, el indicador sigue moviéndose en niveles más altos que hace solo unas semanas.
En la comparativa anual, la referencia también está claramente por encima. Aquí conviene precisar una fecha: el 11 de mayo de 2025 fue domingo, así que para medir el cambio interanual con una base homogénea lo más útil es acudir a la media mensual de mayo de 2025, que fue del 2,081%. Frente a ese nivel, la media provisional actual sube 0,730 puntos, una señal de encarecimiento sostenido para las hipotecas variables.

El BCE y la inflación vuelven a condicionar la evolución del índice
El euríbor se mueve al compás de las expectativas sobre los tipos de interés en la eurozona. En este momento, el mercado sigue pendiente de si el Banco Central Europeo mantendrá una postura dura durante más tiempo. A día de hoy, los tipos oficiales del BCE continúan en el 2,00% para la facilidad de depósito, 2,15% para las operaciones principales de financiación y 2,40% para la facilidad marginal de crédito.
La clave está en la inflación. La estimación rápida de Eurostat situó la inflación anual de la eurozona en el 3,0% en abril, por encima del 2,6% de marzo. Ese repunte complica el margen del BCE para relajar su política monetaria y refuerza la idea de que el precio del dinero puede seguir alto más tiempo del previsto.
A eso se añade un contexto de energía más cara y de mayor incertidumbre geopolítica. Cuando el mercado descuenta tipos oficiales elevados durante más meses, el euríbor suele reaccionar antes, porque refleja el coste al que los bancos se prestan dinero entre sí y anticipa ese escenario de tipos más restrictivos.

El impacto sobre las hipotecas variables ya es visible
Para una hipoteca variable, el valor diario sirve como termómetro, pero el dato que de verdad acaba entrando en la revisión es la media mensual. Por eso, si mayo cerrara hoy en ese 2,811%, la referencia aplicable a muchas revisiones sería más alta que la de abril y bastante superior a la de hace un año.
Con un ejemplo realista de 150.000 euros pendientes, a 25 años y con un diferencial de euríbor +1%, una revisión con la media provisional actual dejaría una cuota aproximada de 776,19 euros al mes. Si esa misma hipoteca se hubiera revisado con la media oficial de abril de 2026, del 2,747%, la letra habría quedado en torno a 770,95 euros.
La diferencia es de unos 5,23 euros al mes, o cerca de 62,8 euros al año. El salto es mucho mayor si la comparación se hace con mayo de 2025, cuando la media fue del 2,081%: en ese caso, la cuota pasaría de unos 717,65 euros a los actuales 776,19 euros, es decir, 58,53 euros más al mes y alrededor de 702,4 euros más al año. El efecto final depende siempre de tres factores: capital pendiente, plazo restante y diferencial pactado con el banco.
Qué prevén los analistas para las próximas semanas
A corto plazo, el euríbor seguirá muy pendiente de dos variables: la inflación y el mensaje del BCE en sus próximas reuniones. Si los precios siguen tensionados, el mercado puede seguir descontando tipos altos durante más tiempo, lo que dificultaría una bajada rápida del índice hipotecario.
Ese riesgo sigue muy presente. En los últimos días, voces recogidas por El País entre el ala más dura del BCE han apuntado a que una nueva subida en junio gana peso tras el repunte de la inflación de abril. Ese telón de fondo ayuda a explicar por qué el euríbor se ha rehecho con fuerza en primavera.
A medio plazo, no todos los escenarios son iguales. Bankinter mantiene en sus previsiones de marzo una banda del 2,30%-2,45% para el euríbor a 12 meses en 2026, lo que sugiere que aún podría moderarse más adelante si la inflación remite. Por ahora, sin embargo, la señal del mercado no es de alivio inmediato, sino de estabilidad tensa con sesgo alcista.
La situación actual deja una conclusión clara: el euríbor ha arrancado la semana en 2,778%, con una media provisional de 2,811%, y sigue por encima tanto de abril como del nivel de hace un año. En los próximos días, la atención seguirá puesta en la inflación, en el tono del BCE y en si el mercado consolida o no la expectativa de tipos altos durante más tiempo.
